domingo, 22 de mayo de 2011

Quién me ha robado el mes de abril?

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Meses, meses esperando que llegara abril. Abril me traería a mi hermana y su familia. Vería a mi sobrino después de 4 años! Abrazaría fuerte, fuerte a mi hermana.

En marzo me enteré que mi tío y mi tía también venían en abril. Ahí ya fue un shock. Tanto tiempo sin verlos y, de repente tantas emociones juntas en sólo un mes.

Los días pasaban lentooooooosssssss muy lentos, quería cambiar la hoja del calendario, marzo se hacía eterno! Es verdad que tiene 31 días, pero en ese momento deseaba que tuviera una rebeldía febreril (de un año no bisiesto) Pero no, allí seguía marzo. Hasta que llegó, al fin llegó. El tema era esperar a que fuera el día indicado. A medida que se acercaba el día crecía mi histeria, casi no podía dormir....

Y llegó. Y llegaron. Vi a mis tíos y lloré mucho, lloré por tanto tiempo separados, lloré porque me siento sola (en lo que a raíces se refiere) lloré por las cosquillas que me hacía mi tío cuando era pequeña. Por las carcajadas de mi tía que me hacían siempre sonreír aunque estuviera enfadada. Por esas características comunes, que sólo encuentras en tu familia de sangre. Pasamos unos días inolvidables, que guardaré en mi corazón para siempre.

Cuando se fueron mis tíos, llegaron mi hermana, mi cuñado y mi sobrino. Sólo 48 horas después. No me dio tiempo a recuperarme, no pude. Era demasiado para mi. Y allí estaba yo, en la estación del tren, con mi familia, esperando a que llegaran. Y los vi, los vi dentro del tren, aunque casi no veía porque tenía los ojos completamente empañados. Bajó mi hermana, un abrazo, un beso, palpitaciones, incredulidad de que ese momento estaba sucediendo, más palpitaciones, más fuerte que la abrazaba, más besos, más lágrimas que rodaban por sus mejillas y por las mías. Nos soltamos. No porque quisiéramos (la verdad), pero había otros destinatarios de besos y abrazos. Ahí estaba mi chiquitín, mi sobrino. Tan chiquitito que era y tan grande ahora. ¿Cómo pueden 4 años hacerte eso? Pues sí, era él. Pero grande. Lo abracé fuerte, fuerte. Y mi hermana hizo lo mismo con Lucía. Y luego los cuñados, que se sentirían como viendo"El Diario". Hasta me pareció que la gente de la estación se emocionaba. Estoy segura que esa noche en muchas casas se habló de nuestro reencuentro.

Las familias tienen sus más y sus menos, pero como dice Diane Setterfield en "El cuento número trece" (Que os recomiendo a todos leais) "... Las vidas humanas no son pedazos de cuerda que podemos separar del nudo que forman con otros pedazos de cuerda para enderezarnos. Las familias son tejidos. Resulta imposible tocar una parte sin hacer vibrar al resto. Resulta imposible comprender una parte sin poseer una visión del conjunto..."

Llegó el día que se fueron. Llegó el día en que me quedé sin ellos cerca. Llegaron muchos días de llanto, de sufrimiento, de nostalgia, de pensar por qué es tan difícil todo. Llegó ese día. Y llegó muy rápido, abril se pasó volando. Como si hubiera sido sólo un diá, como si fueran unas horas. Mis tíos, mi hermana, mi sobrino.....como un sueño efímero, pero sucedió. Tengo las fotos que lo comprueban. Tengo anécdotas que contar. Tengo grabado en mi corazón cada momento. Ahí, al lado de las cicatrices de despedidas que voy acumulando.....


Nota: El título de este post es un TEMAZO de Joaquín Sabina, que podeis escuchar AQUI

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Qué tarta!